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Biografía de Hera - Quién es

En la mitología griega, Zeus, la deidad más importante y rectora, supo tener una enorme cantidad de mujeres a su alrededor y prácticamente con todas generó descendencia, sin embargo, hubo una mujer que gozó del privilegio de ser la esposa legítima de este mandamás griego: su hermana Hera , y entonces como tal se erigió como la diosa representante del matrimonio y de las mujeres.

Diosa del Olimpo, hermana y esposa legítima de Zeus y protectora de las mujeres casadas

Hera, además, fue una de las tres hermanas de Zeus.
Hera resultó de la unión de Crono y de Rea al igual que Zeus.

Si bien Hera gozaba del reconocimiento formal de ser LA MUJER de Zeus, casi toda su existencia se la pasó combatiendo contra las amantes de su esposo y la descendencia de éste; celosa y vengativa , fueron los rasgos más distintivos y característicos de Hera, aunque, cabe destacar, que las deidades no fueron el único objetivo de la furia de Hera, también supieron ser blanco de su odio aquellos mortales que a su criterio la provocaban, tal es el caso de Pelias, quien se ganó su odio tras elegir a Afrodita como la diosa más bella del Olimpo.

Una existencia marcada por los celos que le generaban las infidelidades de su esposo

Los celos que le despertaban las amantes y los hijos ilegítimos de Zeus desarrollaban en ella tremendas iras, imparables hasta por el propio Zeus, y en el marco de las mismas sabía planear maléficos planes para castigar a quienes osaban quitarle a su marido.
Ejecutaba persecuciones contra las amantes, enviaba a matar a algún hijo ilegítimo, entre otras acciones criminales.

Los celos son sin dudas una de las respuestas emocionales más características de los seres humanos y asimismo de las más frecuentes de apreciar cuando una persona siente que algo que ama o es propio corre el riesgo de ser arrebato por otro.
Y justamente ello le sucedía a Hera cuando su marido Zeus prestaba atención de otras deidades o mortales.
Y claro, se enfurecía como nadie y era capaz de cualquier cosa, como ya mencionamos.

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Culto y descendencia

Como no podía ser de otra forma, Hera, fue veneradísima en Grecia, diversos templos y festividades la han tenido como referente y protagonista excluyente, tal es el caso de Hereo de Samos y las Hereas, respectivamente. Asimismo, otras ciudades griegas de importancia contaron con templos en los cuales se veneraba a la famosa diosa, entre ellas: Olimpo, Tirinto, Corinto, Peracora y la Isla de Delos.

De acuerdo a lo que sostienen algunos relatos, los legítimos descendientes de Hera y Zeus fueron: Ares (el dios de la guerra), Hebe (diosa de la juventud), Eris (diosa de la discordia), Llitía (diosa de los partos) y Hefesto (dios del fuego y la forja). Respecto de éste último se ha dicho que Hera, celosa del nacimiento de Atenea, engendró a Hefesto sola, aunque, disgustada ante la fealdad de éste decidió expulsarlo del Olimpo. Pero existe otra versión que sostiene que en realidad, Hera, engendró a todos sus hijos, sola, golpeando su mano contra el suelo, considerado un acto solemne entre los griegos.

Heracles, Apolo y Artemisa, objetivos de sus iras

Como señalamos líneas arriba, Hera, desparramaba celos y venganza contra las amantes e hijos ilegítimos de su esposo Zeus, en tanto, Heracles, uno de los héroes más destacados de la mitología griega fue uno de sus máximos enemigos; hijo de Alcmena y de Zeus, cuando la primera estuvo embarazada, Hera, intentó evitar que Heracles naciera atándole las piernas a su madre en nudos. Tras ser frustrado el atentado por Galantis, sierva de Alcmena, Hera, convirtió a la sierva en comadreja. Más tarde, cuando Heracles ya era un niño, Hera, le envió dos serpientes para matarlo mientras dormía, sin embargo, la fuerza y la valentía de Heracles fueron más fuertes, logrando, derrotar a las serpientes y por supuesto cada esfuerzo de Hera por eliminarlo.

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Entre los sacrificios más comunes que los griegos le regalaban en demostración de su amor se cuentan: sacrificios de vacas y de pavos reales.

Otros destinatarios directos del odio que le generaba los celos fue Leto quien quedó embarazada de Zeus y tuvo a los mellizos Apolo y Artemisa.
Al conocer de su embarazo, la persiguió y le prohibió que diese a luz en la tierra.
Zeus debió interceder junto a otros dioses como Poseidón y salvaron a Leto quien finalmente fue resguardada en el mar y pudo hacer nacer a sus hijos.

Juno, su equivalente romana

En la mitología romana, que tomó gran parte de las historias y las creencias griegas, Hera, tuvo su equivalente, la diosa Juno. También reina de los dioses del olimpo romano y por caso esposa y hermana del máximo dios romano Júpiter.
A instancias de esta mitología representaba especialmente a la maternidad, diferenciándose de Hera quien tenía a su cargo la protección de las mujeres casadas.

Junto a Júpiter y Minerva (diosa romana de la sabiduría) conformó lo que se llamó en la mitología romana la Tríada Capitolina, que no era otra cosa que los tres dioses más relevantes para la religión romana.

Tal como solían hacer otras religiones, los romanos, solían unir en grupos de tres a sus dioses y en este caso mencionado tenía la intención de marcar quienes eran los dioses más representativos e importantes por sobre el resto claro está.

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