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Biografía de Artemisa - Quién fue

A instancias de la Mitología Griega, tal como se denomina al conjunto de mitos y leyendas que giran en torno a los dioses y los héroes de los antiguos griegos, Artemisa, fue una de las deidades más antiguas y veneradas durante aquella cultura, incluso hay muchos que la señalan como pre griega.

Diosa griega que representó la caza, los terrenos vírgenes, animales, nacimientos, y cuestiones femeninas

Así como ha sucedido con la mayoría de las figuras endiosadas por los griegos, Artemisa, también tenía disposiciones especiales por las cuales era reconocida y se la honraba: la caza, el terreno virgen, los animales, los nacimientos, las mujeres jóvenes, la virginidad y el alivio de las enfermedades femeninas, entre otras cuestiones, supo representar.

Esta vinculación con la mujer nacería tiempo después al considerado como tiempo clásico en Grecia y entonces, comenzaría a ser considerada también como diosa de los partos y de las comadronas.

Orígenes: hija extramarital de Zeus que desata la ira de Hera

En la mayoría de las ocasiones en las que se la mencionó en aquellos tiempos se la vinculó directamente con Zeus y Leto, de quienes se decía eran sus padres, y con Apolo, de quien se decía era su hermano mellizo.

Como ocurría con cualquiera de los hijos que Zeus concebía con otras diosas o mujeres que no fuesen su esposa Hera, generaban en esta última una ira y unos celos incontrolables que la llevaban a desarrollar los planes más maléficos y perjudiciales para los mismos.

Así es que la leyenda cuenta que cuando Hera descubre que Leto estaba embarazada de Zeus le prohibió que diese a luz en lugares en donde el sol brillase, y hasta mandó a la serpiente Pitón a perseguirla.

Afortunadamente, Zeus, intercedió en esta locura y envió al viento Aquilón para que llevase a Leto junto con Poseidón y éste se encargase de protegerla trasladándola a la isla de Ortigia y cubriéndola con sus olas.
Finalmente con todo ese cuidado Leto pudo dar a luz a Artemisa.

Representación y culto

Mientras tanto, la manera en la cual tradicionalmente se la representó gráficamente fue como cazadora empuñando un arco y flechas, y el ciervo y el ciprés fueron los elementos que se le consagraron.

Casi todo lo que se sabe hoy de la diosa Artemisa se debe a un poema del célebre poeta griego Calímaco , dedicado justamente a esta diosa, ya que no existe ningún mito conservado que nos de detalles acerca de su infancia y el resto de su vida.

De acuerdo a Calímaco, cuando Artemisa tenía solamente tres años le pidió a su padre Zeus que le concediese seis deseos, entre ellos: mantenerse siempre virgen, poseer varios nombres para diferenciarse de su mellizo Apolo, ser Dadora de luz, disponer de un arco y flechas, de una túnica hasta las rodillas para poder cazar animales, tener 60 hijas para su coro y 20 ninfas como doncellas para velar por sus perros y su arco mientras ella descansase. Además, le pidió ejercer su poder sobre las montañas y el poder asistir a las mujeres mientras padecen dolores de parto. A propósito se cree que ella misma asistió el parto de su madre.

Respecto de su culto estuvo bastante extendido por toda Grecia, aunque, como sucede con otros dioses, hubo lugares en los que su culto se centró especialmente como Braurón, Muniquia y en Esparta.

En tanto, en la región de Asia Menor también se la adoró con predilección, siendo la ciudad de Éfeso la más importante por el templo de gran relevancia que se le construyó en su honor. Inclusive ese templo estuvo en la consideración de las Siete Maravillas del Mundo.

También se le rindió culto a través de festivales, y los sacrificios tampoco faltaron por parte de aquellos fieles que así querían demostrarle su entrega.

En Esparta, un pueblo guerrero, se le dedicaban diversos sacrificios antes de comenzar una campaña militar.

Y por otro lado, en esa vinculación especial que tenía como protectora de las mujeres es que las jóvenes antes de contraer matrimonio solían dedicarle juguetes, muñecos y hasta mechones de pelo a modo de sacrificio y entrega.

Diana, la equivalente romana

La equivalente de Artemisa en la Mitología Romana era Diana, a quien se rendía culto en el llamado templo de Aventino, siendo su culto especialmente explotado por las clases pobres y los esclavos.
Incluso, en los templos destinados a esta diosa, la gente humilde podía pedir asilo y establecerse allí.

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