Historia/mito de Hades

Hades (o si se lo prefiere en romano, Plutón) es uno de los dioses principales, los Olímpicos, pero a su vez una excepción de estos, pues es el único que no habita en el monte Olimpo. Su hogar está en las profundidades de la tierra, lugar conocido como Inframundo o Hades, mismo nombre que el dios que lo gobierna. Esta divinidad se caracteriza por ser solitaria, pacífica y de cruel apariencia, pero no todo es lo que parece, en su interior alberga una sorprendente ternura y el deseo de compartir con alguien su condición inmortal. Arte por Archivist.

Nacimiento de Hades y la lucha junto a sus hermanos, derrota de Crono

Hades fue el segundo hijo de la unión entre Crono y Rea, y el segundo en ser devorado por su loco padre (antes ya había engullido a su hermana mayor Hestia). Crono quería comerse a todos sus hijos para reinar el mundo por siempre. Aunque su plan se fue al traste cuando Zeus, el pequeño y último de los hermanos se libró de acabar en su gran estómago gracias a la astucia de su madre Rea, y regresó años más tarde, ya adulto y fuerte, derrotándolo y forzando a vomitar a sus hermanos: Hestia, Poseidón, Hera, Deméter y nuestro protagonista: Hades.

Tras este memorable episodio, los hermanos reunidos y al fin libres se aliaron para derrotar a su padre por completo. Y así lo hicieron en el episodio mitológico que conocemos como la titanomaquia (guerra de dioses y titanes). Los hermanos sabían que por mucho que lucharan juntos no vencerían a Crono, este era demasiado fuerte. Por ello, Zeus liberó a los titanes que su padre había encerrado en el Tártaro (una mazmorra en las profundidades de la tierra). Los cíclopes, que eran algunos de los reclusos del lugar, entregaron a los tres hermanos varones unos regalos para que las posibilidades de victoria fueran mayores: A Zeus le otorgaron los rayos, a Poseidón le ofrecieron un tridente, y Hades recibió un ostentoso casco, que hacía invisible a quien lo llevara. Gracias a este útil obsequio, Hades se hizo invisible y robó las armas de su padre, Poseidón lo entretuvo y Zeus le lanzó un rayo tras otro sin piedad. La Guerra fue larga, pero Crono cayó, por fin.

Los tres hermanos se echan a suertes sus dominios

Con su victoria, los dioses estaban decididos a hacer del mundo un lugar mejor. Zeus, Poseidón y Hades se reunieron, debían tratar importantes cuestiones. ¿Cómo iban a repartirse las tareas? ¿Qué lugar gobernaría cada uno? Finalmente lo echaron a suertes, algo similar a tirar los dados, escoger el palo más largo…el caso es que a Zeus le tocó gobernar los cielos (y sobre el resto de los dioses), Poseidón sería el rey de los océanos y Hades reinaría en el Inframundo, el mundo de los muertos.

El reino del Hades

Son diferentes las versiones sobre cómo es realmente el Inframundo. Se dice que está en un lugar recóndito. También se dice que es un lugar subterráneo, y que el mismo Hades excavó en la Tierra para crearlo. En definitiva, el Hades o Inframundo es la tierra donde van las almas de la gente fallecida.

Se trata de un lugar oscuro y frío, pero también hay vida, vegetación…incluso varios ríos cruzan por él. Caronte, el barquero, llevará a los visitantes al otro lado del río mediante su barca a cambio de una moneda. Y no sólo eso, lo habitan otra clase de criaturas sorprendentes, como por ejemplo Cerbero, la mascota oficial del dios del Inframundo, un gigantesco perro de tres cabezas que será el guardián del reino.

El rapto de Perséfone

Para Hades la inmortalidad divina debía hacerse aún más tediosa que para sus hermanos. El Inframundo, un lugar tan tranquilo y en el que a excepción de las almas de los fallecidos no recibía muchas visitas, resultaba extremadamente aburrido. Imaginaos por tanto al pobre Hades, sentado en su imponente trono, solitario. Apenas salía al exterior, su destino lo había condenado a permanecer en aquel lugar para el resto de la eternidad.

Sin embargo, en una de sus esporádicas excursiones al mundo de los vivos, Hades se topó con su sobrina Perséfone, la única hija de su hermana Deméter y una de las muchas de Zeus. ¡Qué hermosa era! Hades se enamoró al instante, y después de tanto tiempo solo en su reino, el dios era optimista al fin respecto a su futuro si lograba que su amor hacia Perséfone fuera correspondido. Aunque había un claro problema: sus hermanos no verían bien esta unión…¿qué podía hacer al respecto?

En un ataque de impulsividad, Hades subió a su imponente carroza de oro, tirada por unas corceles tan negros como el azabache y raptó a Perséfone. El dios optó por la violencia.

Cuando Deméter descubrió que su hija había desaparecido, la buscó por todas partes como una loca, y dejó desatendida su importante tarea: la agricultura y el cambio de ciclo estacional.

Zeus se presentó en el Inframundo, exigiendo a su hermano que liberara a su hija.

Pero Perséfone comió semillas de granada, una fruta que sólo crecía en las profundidades. Si alguien ingería cualquier alimento del Hades, debía permanecer en su reino para siempre.

A pesar de todo, Hades, Deméter, Zeus y la propia Perséfone consiguieron llegar a un acuerdo: ella permanecería la mitad del año con Hades (ya su marido) en el Inframundo, esa época correspondería al otoño y al invierno, Deméter estaría triste sin su hija, haría frío y no crecería nada. Y la otra mitad del año regresaría con su madre al reino de los vivos, fecha que equivaldría a la primavera y el verano, con el calor, las plantas floreciendo, los campos llenos de trigo…Un desenlace feliz para todos.

Autor: Redacción Quien.NET.

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