Biografía de Herodoto

Herodoto fue reconocido como el primer historiador y padre de la historia. Comprendió la relevancia que tendría en el presente y en el futuro de la humanidad reunir y sistematizar los eventos históricos. Sus magníficos registros de lo que sucedió fueron compilados en una obra titulada Historia, que consta de nueve libros. Se lo consideró pionero de la antropología por su especial fascinación por investigar y estudiar las costumbres de otros pueblos y culturas. Imagen por Morphart.

485 a.C.

Nació en la ciudad griega de Halicarnaso, en el seno de una familia pudiente.

Estudió las leyendas antiguas, y las obras de Homero, en ese afán por narrar la historia.

454 a.C.

Incursionó en política, siendo parte de un complot armado para derrocar al tirano Ligdamis.

Esta participación ocasionó su obligado exilio.

En su obra Historia aclaró que lo expuesto allí es producto de su investigación personal, su recorrido en primera persona, y de los relatos de personas que entrevistó.

Aclaró que no hay espacio para historias mitológicas, solo abordó hechos a cargo de los hombres.

Se propuso un ambicioso objetivo que completó: que los sucesos de las personas y los acontecimientos heroicos no queden en el olvido, sino que se los recuerde y honre, como corresponde, por las próximas generaciones.

La Historia de Herodoto fue dividida en nueve libros.

El primero contextualizó el porqué de los enfrentamientos entre griegos y persas.

El libro número dos se zambulle en Egipto de manera excluyente.

En el tres abordó el ataque de Cambises a Egipto.

El cuarto libro siguió de cerca la expansión persa.

En el quinto se dio cuenta de la avanzada de los persas sobre Grecia.

El libro VI describió la primera guerra médica.

La toma de poder de Jerjes I en Persia y el ataque a Grecia se explicó en el libro VII

Los últimos dos libros, VIII y IX, versaron sobre las batallas de Artemisio y Salamina, y las de Platea y Micala, respectivamente.

Entonces, una porción amplia de su obra está dedicada al poderoso Imperio Persa, sus usos y costumbres, las autoridades gobernantes, y todo cuanto ocurría en Persépolis, la esplendorosa capital del imperio que contaba con palacios enormes y jardines que evocaban el paraíso mismo.

Por otro lado, los griegos y los pueblos bárbaros ocuparon gran protagonismo en sus escritos e investigaciones, en lo que respecta a sus acciones bélicas, y en el caso de los griegos, el esplendor que lograron cosechar.

Las conquistas en Asia Menor, la tiranía que ejerció Keops en Egipto y que sumió a su pueblo en una trágica miseria, la construcción de la gran pirámide de Gizeh.

Fue un gran escucha de los relatos de los viajantes, que por supuesto le aportaron mucha información sobre los diversos lugares que visitaron.

Sus largos viajes a: Babilonia, Egipto, Mesopotamia, África, las islas del Mar Egeo, le sumaron otro plus de datos.

441 a.C.

Visitó la ciudad griega de Atenas y se ganó el respeto y popularidad.

Fue amigo de Sófocles y de Pericles, entre otros, y también fue testigo privilegiado de la llegada de la democracia a la más famosa de las ciudades griegas.

Esa cercanía que estableció con sus fuentes y amistades la logró gracias a la utilización de un lenguaje sencillo, claro, y ordenado, sin embargo, no por ello eludió la elegancia expresiva ni la manifestación casi epopéyica de los hechos.

En su época, la producción literaria se conservaba en rollos de papiro, y por caso, es que los textos se diseminaron en varios rollos. Lo habitual fue producir rollos de entre 6 y 7 metros, darles forma de cilindro y así poder transportarlos más fácilmente.

En la historia no se agotó su aporte y trabajo, también fue un referente de la geografía y la antropología, materias que abordó para darle contexto y marco a los hechos.

El autor y jurista romano Cicerón fue el primero que lo llamó padre de la historia.

Fue desterrado de su ciudad natal y pasó largo tiempo confinado en la Isla de Samos.

425-430 a.C.

Habría fallecido en la ciudad griega de Turios. Se presume esto ya que, la narración de su obra, Historia, se interrumpió en ese período.

Su trabajo no estuvo exento de la crítica y las polémicas, porque para algunos no era más que un fabulador y exagerado, mientras que para otros fue un personaje valiosísimo que nos permitió acceder a conocimientos a los que jamás hubiésemos llegado sin su trabajo.

En el Renacimiento, su legado fue revalorizado y volvió a ocupar un lugar protagónico cuando de contar la historia se trata.

Autor: Redacción Quien.NET.

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