Biografía de Josué (Profeta)

Josué fue un profeta y líder del pueblo hebreo. Fue un astuto y valiente militar durante el éxodo. “Heredero” de la misión de Moisés. Fue su mano derecha y discípulo. Dios lo convocó para que continuase con la tarea de conducir al pueblo israelí a la tierra prometida tras la muerte de Moisés. Lo guio y lo asistió en las vicisitudes que se presentaron durante los 7 años que duró el peregrinaje hacia la tierra comprometida. Fue testigo de los milagros de Dios: la división de las aguas del Río Jordán y la caída de los muros de Jericó. La cualidad más destacada que se le atribuyó fue la fidelidad y el compromiso para con Dios. Su historia se conoció y narró a través de diversos libros del Antiguo Testamento de la Biblia: Éxodo, Números y el libro homónimo.

Origen

Nació en Egipto. Fue hijo de Nun, integrante de la tribu de Efraín. En lengua hebrea, Josué, significa Jehová salva, o Jehová la victoria; mientras que traducido al español es Jesús, cuestiones que le aportan un simbolismo especial a la figura y la denominación de este histórico profeta hebreo.

Tuvo un rol destacado en el éxodo judío de Egipto. Asumió como la mano derecha de Moisés, el elegido por Dios para conducir al pueblo hebrero, hacia su liberación, primeramente, y luego a la tierra prometida.

Fue uno de los comandantes durante el largo camino a través del desierto.

Peleó y venció a los amalecitas.

Moisés lo eligió para que lo acompañe al Monte Sinaí donde se iba a encontrar con Dios, sin embargo, quedó a mitad de camino y no presenció la entrega de las tablas de la ley.

Cuando descendieron y apreciaron que el pueblo estaba adorando un becerro, la ira de Moisés fue tal que destruyó las tablas.

Fue quien permaneció cuidando al pueblo mientras Moisés volvió a escalar el monte para recuperar la ley de Dios.

Actuó como espía de Moisés, en Canaán, junto a Caleb. Le trajo un informe sobre la ciudad.

Discípulo de Moisés

Su elección no fue azarosa ni mucho menos, sino que estuvo afincada en el hecho que había estado largo tiempo junto a Moisés; fue su discípulo. Por otra parte, había aprendido una de las mejores cualidades de Moisés: la paciencia, y además era un hombre de suma fe y visionario como su maestro.

Por otra parte, había presenciado los milagros de Dios y conocía perfectamente el plan divino que había pergeñado para el pueblo israelí.

Líder del pueblo hebreo

Dios le encomendó la tarea comenzada por Moisés una vez que éste falleció. Debió conducir al pueblo hebreo hacia la tierra prometida. El destino final de esas tierras era Canaán. Dios, le advirtió, que la tarea no sería sencilla porque los habitantes eran personas malvadas a los que deberían enfrentarse.

Reunió un ejército, y tal le aconsejó Dios, llevaron las tablas de los mandamientos y otras escrituras sagradas que eran trasladadas por los sacerdotes en cajas.

Milagros divinos

Cruzaron el Río Jordán, un caudal de agua profundo y de enorme corriente. Por supuesto que tuvieron temor, pero Dios le había prometido su ayuda y cumplió.

Apenas ingresaron al río los sacerdotes, las aguas se dividieron y todos pudieron cruzarlo por tierra seca. Les pidió que tomasen 12 piedras del lecho seco del río para recordar a través de ellas el maravilloso milagro que les regaló Dios.

Antes de llegar a destino, tocaron tierra de Jericó, una ciudad caracterizada por sus altos muros. Antes de ingresar, Dios, le explicó cómo tenía que hacer para conquistarla: los israelitas debieron caminar todos los días, durante seis jornadas, alrededor de la ciudad; mientras tanto, los sacerdotes que llevaban la caja con los mandamientos y las escrituras marcharon delante e hicieron sonar los cuernos.

En el séptimo día, durante la marcha diaria, los muros de Jericó cayeron. Un nuevo milagro cumplió la misión…

Propuso atacar la ciudad de Hai, sin embargo, el pecado de uno de los propios, que había robado unos objetos preciosos de Dios, lo impidió.

Tiempo después, lograron conquistar Hai, pero debieron enfrentar el ataque de cinco reyes.

Le pidió ayuda a Dios y éste envió un mortal granizo que aniquiló a gran cantidad de soldados enemigos y hasta detuvo al sol y la luna para que la batalla sucediese de día.

Continuó conquistando otras ciudades y así se aseguró para su pueblo la región de Canaán.

En tierra prometida

Los israelíes se asentaron allí finalmente. Les pidió que honrasen a Dios y recordasen en cada momento que estaban allí gracias a su promesa y sus milagros.

En esas últimas palabras, y al finalizar la gesta histórica de conquista de Canaán, les exigió el abandono de cualquier tipo de idolatría y que se mantengan fieles al pacto establecido oportunamente con Dios.

Falleció a los 110 años.

El Libro de Josué está dividido en tres partes generales y principales: la conquista de Canaán, la división que hizo de la tierra, su testimonio y los consejos finales al pueblo que acompañó y lideró.

Autor: Redacción Quien.NET.

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