Biografía de San Agustín

San Agustín fue filósofo y teólogo. Figura central de la Patrística que hizo prevalecer la teoría de origen platónico o neoplatónico. Son padres de la iglesia los escritores cristianos de la antigüedad que contribuyeron a la elaborar doctrinalmente el cristianismo y cuya obra ha sido asumida como propia por la Iglesia. Fue uno de los máximos pensadores de la antigüedad y el más grande de los padres de la iglesia. Goza de esta consideración porque fue capaz de plantearse los problemas fundamentales madurados por el cristianismo. Se preocupó especialmente en dilucidar la causa que provoca el mal en las acciones humanas. Se acercó un tiempo al maniqueísmo (secta cristiana que sostenía una visión dual y confrontativa entre bien/mal). En su obra más notable: Confesiones, se expresa la influencia de la filosofía Platón en su pensamiento. No creyó en la rivalidad entre fe y razón, porque consideró que la segunda conduce a la primera. Su concepción de la ética coincidió con la época: la felicidad es el fin de la acción humana. Realizó relevantes aportes a la pedagogía.

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Nació en Tagaste (actual Shouk Ahras, en Argelia). Su padre fue pagano y tardíamente se convirtió al cristianismo, en cambio, su madre, sí fue una devota católica que lo influyó en el desarrollo de su fe y su conversión.

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Decidió convertirse en filósofo tras quedar muy impactado por la obra Hortensio de Cicerón.

Cursó los estudios clásicos y básicos de su tiempo, y a los 19 años, influido y atraído por la filosofía, se unió a la secta de los maniqueos.

Permaneció en Cartago hasta los 29 años.

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Comenzó a enseñar retórica en Milán. Allí tomó contacto con el obispo San Ambrosio, quien fue clave en su conversión al cristianismo.

Cabe destacarse que, su vida antes de dedicarse completamente a la filosofía y teología tuvo todos los condimentos: varias concubinas, una esposa, un hijo que falleció joven.

Vivió en pequeñas comunidades que debatían cuestiones filosóficas y teológicas; la más conocida que fundó fue Casiciaco.

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Se retiró de la enseñanza y empezó a componer sus primeras obras.

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Se bautizó y se le presentó la misión a la que se dedicará: difundir y defender en su patria la verdad cristiana.

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Fue ordenado sacerdote cuando regresó a su ciudad natal, y luego designado obispo de Hipona.

Entre sus ideas primordiales sostuvo que Dios se manifiesta solo en el alma, en la más recóndita intimidad del alma misma. Buscar a dios implica recogerse en sí mismo y conocerse como lo que se es: confesarse.

La confesión fue para él una actitud fundamental porque implicó la descripción de las vicisitudes de la vida exterior e interior, y a la par, resuelve los problemas de la vida interior del hombre. Cuando el alma se repliega en la confesión conduce al alma de Dios. El hombre encuentra la primera verdad fundamental dentro de sí, es decir, en su alma.

Por su misma naturaleza, el hombre está ligado a Dios. Los hombres fueron creados a imagen y semejanza de Dios y por lo tanto podemos amar la verdadera eternidad, la eterna verdad y el eterno y verdadero amor. Por esta creación a imagen y semejanza es que las actividades fundamentales del hombre corresponden a las personas divinas.

Reconoció como las tres facultades del hombre: memoria, inteligencia y voluntad, las cuales están ligadas a las tres personas de la trinidad divina, y así como estas constituyen una sola sustancia, las tres facultades, componen un alma única.

Su filosofía entera es una filosofía educativa; dudar y resolver esas dudas, iluminar la fe con la razón y la razón con la fe, haciendo hablar al que llamó maestro interior, la verdad misma, que es Dios, es un proceso de formación humana y por lo tanto de educación. En este sentido de la educación el verdadero maestro es Dios. Su escrito El Maestro, abordó esta cuestión.

La verdad se encuentra presente tanto en el alma del discípulo como en la del maestro.

Respecto del maestro, éste debe manifestar alegría y no tedio para que su enseñanza sea eficaz. Que repita, que use palabras e imágenes simples y sencillas.

El maestro se realizará como tal adaptándose al educando y de este modo educa y se perfecciona a sí mismo.

Dice que hay dos fuerzas, el bien y el mal, pero siempre el bien se impone sobre el mal. Escribe las siguientes obras: Confesiones, La ciudad de dios y El maestro, entre otras.

Formuló la Teoría del recogimiento o iluminación. Dice que la Verdad (dios) se manifiesta en lo interior del alma y solamente puede ser conocida en un acto de recogimiento o búsqueda interior. La razón, iluminada por la fe, es lo que conduce al hombre hacia la verdad. El maestro es el guía o conductor del proceso de enseñanza o aprendizaje. Le dedica la obra a su hijo Deodoro (a dios te adoro).

Padre de la Patrística. Fue un movimiento intelectual filosofo-teológico que se extendió entre los siglos II al IX. Se inició con los padres apostólicos, discípulos de cristo. Lo continuaron los padres apologéticos como San Irineo, San Justino y Tertuliano.

A partir del edicto de Milán, la patrística, alcanzó su máximo esplendor. Se destacan entre los primeros San Jerónimo y San Agustín.

San Jerónimo. Se dedicó a la meditación, al estudio, y tradujo la biblia al latín (la vulgata). Fundó un monasterio en Belén, donde permaneció hasta su muerte. Desarrolló y enseñó consejos relativos a la enseñanza y al estímulo de la lectura.

Consistió en la sistematización doctrinal teológica filosófica que sostuvo el cristianismo en un primer período, por tanto, así se denominó a esta fase iniciática.

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Falleció en la ciudad de Hipona. Tenía 75 años.

Autor: Redacción Quien.NET.

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